Contrato de interiorista freelance: diseño y obra 2025
Por qué el interiorista freelance necesita un contrato específico y diferenciado
El trabajo de un interiorista autónomo combina, en un mismo encargo, prestaciones de naturaleza muy distinta: creación intelectual (el proyecto de diseño), gestión de obras y reformas (dirección facultativa o coordinación), y relaciones con proveedores y contratistas (selección, supervisión, compras). Esta pluralidad de funciones hace que ningún modelo contractual genérico resulte suficiente. Un contrato de arrendamiento de servicios estándar no prevé qué ocurre cuando el cliente rechaza un proveedor ya comprometido; un contrato de obra no contempla los derechos de autor sobre los planos y renders.
El Código Civil regula el arrendamiento de servicios en el artículo 1544 y el arrendamiento de obra en el artículo 1588 y siguientes. La jurisprudencia del Tribunal Supremo ha señalado reiteradamente que cuando el profesional asume la obligación de entregar un resultado concreto (el proyecto terminado, la obra ejecutada), la relación se califica como arrendamiento de obra y la responsabilidad es más exigente: el artículo 1101 CC permite al cliente reclamar daños derivados del incumplimiento o del cumplimiento defectuoso, sin necesidad de acreditar dolo. Cuando la prestación es de medios (asesoramiento, coordinación), aplica el arrendamiento de servicios y la diligencia exigible es la del buen profesional, conforme al artículo 1104 CC.
El interiorista freelance debe definir contractualmente en qué categoría se encuadra cada fase de su trabajo. No hacerlo supone dejar abierta la calificación al criterio del juez, generalmente más favorable al cliente.
Derechos de autor sobre el proyecto de diseño de interiores
El proyecto de interiorismo es una obra protegida por el Real Decreto Legislativo 1/1996, que aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI). El artículo 10 LPI incluye en el catálogo de obras protegidas los proyectos, planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas y de ingeniería. Los renders, las memorias descriptivas, los mood boards y los planos de distribución son, por tanto, creaciones originales del interiorista, cuya paternidad queda amparada por el artículo 14 LPI (derechos morales irrenunciables) y cuya explotación puede cederse en los términos del artículo 43 LPI.
El contrato debe establecer expresamente si el cliente adquiere únicamente el derecho de uso del proyecto para la obra concreta, o si adquiere la titularidad plena de los derechos de explotación. Sin esta previsión, el artículo 43.2 LPI establece que la cesión se presume limitada al fin para el que fue otorgada, lo que puede impedir al cliente usar los planos para ampliar la obra, alquilar el inmueble reformado con material gráfico del proyecto o publicar las fotografías del resultado en sus canales.
Coordinación con contratistas y proveedores: quién responde de qué
Una de las fuentes de conflicto más frecuentes en los proyectos de interiorismo es la delimitación de responsabilidades cuando intervienen terceros. El interiorista puede actuar como mero prescriptor (recomienda proveedores, pero el cliente contrata directamente), como agente intermediario (contrata en nombre del cliente con mandato expreso, artículo 1709 CC) o como contratista principal que subcontrata. Cada figura genera obligaciones y responsabilidades distintas.
Cuando el interiorista contrata proveedores por cuenta propia y repercute el coste al cliente, asume responsabilidad directa frente al cliente por el resultado de esa subcontratación. Si el proveedor incumple, el cliente puede reclamar al interiorista al amparo del artículo 1101 CC. Por eso el contrato debe detallar el papel exacto del interiorista en la cadena de contratación, prever un sistema de aprobación previa de presupuestos de terceros y establecer qué ocurre con los pagos adelantados a proveedores si el cliente cancela el proyecto.
Cláusulas esenciales del contrato de diseño de interiores
El contrato de interiorista debe estructurarse en fases y asignar a cada una sus entregables, plazos y condiciones de pago. Las cláusulas imprescindibles son:
- Descripción detallada del proyecto: superficie, ubicación, tipología (vivienda, local comercial, oficina), estilo acordado y referencias visuales incorporadas como anexo. La descripción debe ser lo suficientemente precisa para que cualquier desviación sea identificable como modificación.
- Fases del encargo y entregables: anteproyecto, proyecto básico, proyecto ejecutivo, dirección de obra o coordinación de obra. Cada fase debe tener fecha de entrega estimada, formato de entrega (PDF, DWG, BIM) y condición de aprobación por el cliente.
- Honorarios y forma de pago: estructura de pagos ligada a hitos (porcentaje al inicio, al entregar el proyecto, al finalizar la obra). La Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad en operaciones comerciales se aplica cuando el cliente es una empresa o profesional, estableciendo un plazo máximo de 30 días para el pago de facturas y un interés de demora del tipo BCE más 8 puntos porcentuales.
- Alcance de la dirección de obra: número de visitas semanales o mensuales, canales de comunicación con contratistas, facultades de aprobación de certificaciones parciales. Si el interiorista no asume la dirección de obra, debe constar expresamente para evitar reclamaciones por defectos de ejecución.
- Gestión de proveedores: identificación del rol del interiorista (prescriptor, mandatario, contratista), procedimiento de obtención y aprobación de presupuestos, margen de coordinación si lo hubiera, y tratamiento de los anticipos pagados a terceros.
- Modificaciones y trabajos adicionales: cualquier cambio solicitado por el cliente que altere el alcance inicial debe formalizarse por escrito mediante una orden de cambio firmada, con indicación del coste adicional y del impacto en el plazo. Sin este mecanismo, el interiorista acaba absorbiendo los costes de los cambios por no poder acreditarlos.
- Propiedad intelectual: cesión del derecho de uso del proyecto para la obra objeto del contrato, con reserva de derechos de explotación comercial, publicación y reproducción a favor del interiorista salvo pacto distinto, conforme a los artículos 43 y 14 LPI.
- Responsabilidad y seguro: limitación de responsabilidad del interiorista a los daños directos acreditados, exclusión de lucro cesante salvo dolo o culpa grave, y obligación de mantener en vigor un seguro de responsabilidad civil profesional durante toda la duración del encargo.
- Causas de resolución y liquidación: desistimiento unilateral del cliente (con indemnización por los trabajos realizados y compromisos adquiridos con terceros, artículo 1594 CC), resolución por incumplimiento de cualquiera de las partes (artículo 1124 CC) y procedimiento de entrega de documentación en caso de extinción anticipada.
- Protección de datos: si el encargo afecta a viviendas de particulares y el interiorista accede a información personal del cliente o de los usuarios del espacio, el contrato debe incorporar cláusula RGPD conforme al artículo 13 del Reglamento (UE) 2016/679.
- Resolución de conflictos y MASC: desde la entrada en vigor de la LO 1/2025 en abril de 2025, es preceptivo intentar un mecanismo adecuado de solución de controversias antes de interponer demanda en determinadas materias civiles y mercantiles. El contrato debe designar el MASC aplicable (mediación, conciliación) y el plazo para completarlo.
Las modificaciones del proyecto: el mayor foco de litigios en interiorismo
La experiencia práctica en reclamaciones de interioristas muestra que la mayoría de los conflictos no nacen de la calidad del trabajo, sino de la gestión de los cambios. El cliente que en la fase de anteproyecto pide mover una pared, en la fase de obra solicita cambiar el revestimiento y a mitad de proyecto añade una nueva estancia, está generando costes adicionales que, sin un sistema formal de control de cambios, el interiorista difícilmente podrá facturar.
El artículo 1588 CC establece que en el arrendamiento de obra el precio es elemento esencial del contrato. Si las modificaciones no se documentan con su coste asociado, el interiorista puede encontrarse en la posición de haber prestado servicios adicionales sin poder reclamarlos, porque el cliente negará que fueran encargados en esos términos. La orden de cambio escrita, firmada por ambas partes antes de ejecutar la modificación, es el instrumento que evita esta situación.
Además, las modificaciones tienen consecuencias sobre los plazos. Si el cliente solicita un cambio que retrasa la entrega y el contrato no prevé la extensión del plazo por modificaciones, el interiorista puede quedar expuesto a reclamaciones por retraso aunque la demora sea imputable al propio cliente. La cláusula de modificaciones debe regular tanto el coste como el impacto en el calendario.
Trabajar sin contrato escrito en un encargo de interiorismo tiene consecuencias graves. El cliente puede negar el alcance acordado, rechazar los honorarios por fases no formalizadas o reclamar daños alegando que el proyecto no cumplía las especificaciones pactadas verbalmente. El interiorista, por su parte, no puede acreditar qué se acordó, qué modificaciones fueron autorizadas ni en qué condiciones se asumió la dirección de obra. Los artículos 1214 y siguientes del Código Civil, y la doctrina procesal sobre la carga de la prueba, sitúan a quien no puede documentar sus afirmaciones en una posición muy débil ante un tribunal.
Preguntas frecuentes
¿Puede el cliente usar los planos del proyecto para reformas futuras sin permiso del interiorista?
No, salvo que el contrato lo autorice expresamente. Los planos son obra protegida por el artículo 10 de la LPI y el interiorista conserva los derechos de explotación no cedidos conforme al artículo 43.2 LPI. Cualquier uso no previsto en el contrato requiere nueva autorización del autor, que puede condicionarla al pago de una remuneración adicional.
¿Qué responsabilidad tiene el interiorista si un proveedor entrega materiales defectuosos?
Depende del rol asumido en el contrato. Si el interiorista contrató al proveedor por cuenta propia, responde frente al cliente por los defectos conforme al artículo 1101 CC y puede repetir contra el proveedor. Si actuó como prescriptor y el cliente contrató directamente, la responsabilidad es del proveedor. Por eso es imprescindible definir contractualmente el papel del interiorista en cada operación con terceros.
¿Qué ocurre si el cliente cancela el proyecto a mitad de obra?
El artículo 1594 del Código Civil permite al cliente desistir del contrato de obra en cualquier momento, pero obliga a indemnizar al contratista por los trabajos realizados, los gastos soportados y la ganancia que hubiera podido obtener. El contrato debe cuantificar estos conceptos previamente para evitar disputas sobre el importe de la liquidación.
¿Es obligatorio que el interiorista tenga seguro de responsabilidad civil profesional?
No existe en España una obligación legal general para interioristas freelance equivalente a la de los arquitectos titulados. Sin embargo, la contratación de un seguro de RC profesional es una práctica recomendable y algunos clientes corporativos la exigen contractualmente. El contrato puede incluir una cláusula que obligue al interiorista a acreditar la póliza y a mantenerla vigente durante toda la duración del encargo.
¿Cómo se cobra un proyecto si el cliente no aprueba la fase anterior?
El contrato debe establecer que el pago de cada fase es independiente de la aprobación de la siguiente y que el cliente dispone de un plazo determinado para formular observaciones. Transcurrido ese plazo sin respuesta, la entrega se considera aceptada. Esta cláusula evita que el cliente bloquee el cobro indefinidamente por omisión, situación que no tiene solución expresa en el Código Civil pero que los tribunales han resuelto aplicando la doctrina del acto propio y la buena fe contractual del artículo 1258 CC.
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