Qué hacer cuando un cliente no paga: derechos del autónomo en España
El impago es el mayor riesgo del trabajo freelance en España. Pero la ley te da herramientas concretas para reclamar. Te explicamos el proceso paso a paso: desde el primer aviso hasta la reclamación judicial, con los plazos y costes reales.
La realidad del impago en España
Según datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), más del 40% de los autónomos españoles ha sufrido algún impago en el último año. El plazo medio de pago real en España supera los 80 días, muy por encima del máximo legal de 60 días para operaciones comerciales.
El impago no es solo un problema económico: tiene consecuencias en la tesorería del autónomo que puede llevar a dificultades para pagar la cuota de autónomos, proveedores o incluso el alquiler. Y lo peor: muchos autónomos no reclaman por no saber cómo hacerlo o por miedo a perder al cliente.
Esta guía te da el proceso exacto para reclamar lo que te deben.
Antes de reclamar: verifica que tienes documentación
Tu posición para reclamar es mucho más fuerte si cuentas con:
- Contrato firmado con el precio y los plazos de pago acordados
- Facturas emitidas y entregadas al cliente (con acuse de recibo si es posible)
- Emails u otras comunicaciones que confirmen el acuerdo y la entrega del trabajo
- Prueba de la entrega: emails con archivos adjuntos, accesos cedidos, entregas firmadas
Si trabajaste sin contrato, aún puedes reclamar, pero la carga de la prueba es mayor. Los correos, WhatsApps y facturas emitidas son tus aliados.
Paso 1: reclamación amistosa (días 1–15 de retraso)
Antes de iniciar cualquier proceso formal, intenta resolver el impago de forma directa:
Email formal de reclamación: envía un correo educado pero firme recordando la factura pendiente, el importe, la fecha de vencimiento y solicitando el pago en un plazo concreto (5–10 días hábiles). Guarda este email: es prueba de que has intentado cobrar.
Llamada telefónica: a veces el impago es un despiste administrativo. Una llamada puede resolver el problema en minutos.
Reunión si el importe es significativo: para facturas de varios miles de euros, una reunión puede ser más efectiva que los correos para entender qué está pasando y negociar un calendario de pagos.
En el 70% de los casos de impago por retraso (no por impago malicioso), esta fase resuelve el problema.
Paso 2: reclamación formal con intereses de demora (días 15–30)
Si el cliente no responde o promete pagar pero no lo hace, envía una carta de reclamación formal (por email certificado o burofax) que incluya:
- Referencia a la factura impagada (número, fecha, importe)
- Fecha de vencimiento original
- Mención expresa de la Ley 3/2004 de Lucha contra la Morosidad en las Operaciones Comerciales
- Cálculo de los intereses de demora devengados hasta la fecha (ver más abajo)
- Plazo final para el pago (habitualmente 7–15 días) antes de iniciar acciones legales
Esta carta cumple dos funciones: presiona al cliente y establece una fecha clara para los intereses de demora.
Los intereses de demora: tu derecho automático
La Ley 3/2004 establece que en operaciones entre empresas o entre empresas y autónomos, el acreedor tiene derecho a intereses de demora automáticamente desde el día siguiente al vencimiento de la factura, sin necesidad de pactarlos.
El tipo de interés de demora se fija semestralmente por el BCE y suele ser del BCE + 8 puntos. Para facturas de importe significativo, los intereses acumulados durante meses pueden ser sustanciales.
Además, tienes derecho a una compensación fija por costes de cobro de 40€ por cada factura impagada, independientemente del importe.
Paso 3: mediación o negociación extrajudicial
Si el cliente reconoce la deuda pero alega dificultades financieras, considera negociar un plan de pagos: es preferible cobrar en cuotas a no cobrar nada. Documenta cualquier acuerdo de pago diferido por escrito.
Si hay disputa sobre el importe o la calidad del trabajo, la mediación puede ser una alternativa más rápida y barata que el juicio. Hay mediadores especializados en conflictos comerciales y el proceso puede resolverse en semanas.
Paso 4: proceso judicial
Si las vías amistosas no funcionan, tienes varias opciones judiciales según el importe:
Juicio monitorio (hasta 250.000€)
El proceso monitorio es el mecanismo más eficiente para reclamar deudas dinerarias en España. Puedes iniciarlo tú mismo sin abogado ni procurador para deudas de cualquier importe (aunque para más de 2.000€ es recomendable asesoramiento).
El proceso:
- Presentas la solicitud en el juzgado de lo civil o mercantil del domicilio del deudor, aportando la factura y la prueba del acuerdo.
- El juzgado notifica al deudor y le da 20 días para pagar o oponerse.
- Si no paga ni se opone: el juzgado emite un auto de requerimiento de pago ejecutivo directamente.
- Si se opone: el proceso se convierte en un juicio ordinario o verbal según el importe.
El coste inicial es bajo (tasas judiciales y, si contratas abogado, sus honorarios). El proceso suele durar entre 2 y 6 meses si no hay oposición.
Juicio verbal (hasta 6.000€)
Para deudas de hasta 6.000€, el juicio verbal es rápido (se resuelve en una sola vista) y no requiere procurador, aunque sí abogado para importes superiores a 2.000€.
Juicio ordinario (más de 6.000€)
Para importes mayores, el juicio ordinario es el proceso estándar. Requiere abogado y procurador. Puede tardar entre 1 y 3 años en primera instancia, dependiendo del juzgado.
Errores que debilitan tu reclamación
Esperar demasiado: el impago prescribe en España a los 5 años desde el vencimiento (artículo 1964 del Código Civil, desde la reforma de 2015). Pero cuanto más tiempo pasa, más difícil es probar la deuda y más fácil es para el deudor alegar que ya pagó.
No tener documentación: sin factura ni contrato, puedes ganar, pero será mucho más difícil y costoso.
Amenazar sin actuar: si dices que vas a demandar y no lo haces, pierdes credibilidad y el cliente lo sabe.
Aceptar pagos parciales sin acuerdo escrito: si aceptas un pago parcial, hazlo constar como "pago a cuenta" y confirma por escrito que la deuda restante sigue siendo exigible.
La prevención: cómo evitar los impagos antes de que ocurran
La mejor estrategia contra el impago es preventiva:
- Cobra una señal del 30–50% antes de empezar: filtra a los malos pagadores antes de trabajar.
- Estructura los pagos por hitos: no entregues todo el trabajo antes de cobrar todo el precio.
- Incluye la Ley de Morosidad en tu contrato: el recordatorio actúa como disuasor.
- Haz una búsqueda básica del cliente: opiniones en LinkedIn, Google o bases de datos de morosos.
- Transfiere derechos solo tras el pago completo: si eres creativo, esto es especialmente importante.
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